Madurar
Madurar es darse cuenta que el vacío es eterno,
saber que el momento de calma no va a llegar,
que cuando tu entorno ya no te moleste,
desde adentro tu cuerpo generará la angustia,
como enfermedad
o como fermentación de lo bueno que ya no funciona.
Madurar es dejar de crecer,
empezar de a poquito a pudrirte,
empezar a terminar.
Madurar es dejar que la convención que aborreces
se vuelva un descanso,
darte cuenta que no vas a ser lo que creíste que eras.
Es mentirte sabiendo que lo haces,
porque las mentiras de antes que no sabías que lo eran,
nunca se volvieron ciertas.
Madurar es mirar un espejo,
que también te muestra tu espalda.
Darte cuenta que tu alma es tu carne
Madurar es saber que las letras no son capaces
de conectarte con nadie realmente
que por pequeños que sean los espacios
donde es ambiguo el sentido,
permaneceremos incomprendidos,
porque
Madurar es saber que entender es un imposible.
Madurar es una urgencia,
el momento justo donde se esta listo,
la ansiedad de aprovechar
aquello que no se sabe para que sirve
Madurar es lucidez,
el único momento en donde sabemos nuestro estado.
La punta en donde hacemos equilibrio un ratito,
tan corto que no podemos aprehenderlo.
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